Volver a entrenar después de una lesión no consiste simplemente en esperar a que pase un número determinado de días. La recuperación depende del tipo de lesión, de cómo ha evolucionado, de las capacidades que se hayan recuperado y de las exigencias del ejercicio o deporte al que se quiere regresar.
Una persona puede encontrarse bien en las actividades cotidianas y, sin embargo, todavía no estar preparada para correr, levantar determinadas cargas, saltar o realizar cambios rápidos de dirección. Por eso, la vuelta al ejercicio suele plantearse como un proceso progresivo y adaptado a cada persona.
En Clínica Carmar, este proceso puede abordarse de forma coordinada desde la fisioterapia, el ejercicio terapéutico y la medicina del deporte, según las características de la lesión y las necesidades de cada paciente.
¿Cuándo se puede volver a hacer ejercicio después de una lesión?
No existe un plazo que sirva para todas las lesiones ni para todas las personas.
Dos pacientes con una lesión aparentemente similar pueden evolucionar de manera diferente. También cambia mucho lo que significa «volver»: caminar durante una hora, regresar al gimnasio, correr diez kilómetros o disputar un partido de fútbol exigen capacidades distintas.
Por eso, además del tiempo transcurrido desde la lesión, antes de aumentar la actividad pueden valorarse aspectos como:
- la evolución de los síntomas;
- la movilidad de la zona afectada;
- la fuerza;
- el control del movimiento;
- la tolerancia a diferentes cargas;
- la capacidad para realizar gestos propios de la actividad;
- la confianza de la persona al moverse.
El consenso internacional sobre retorno al deporte publicado en el British Journal of Sports Medicine propone precisamente entender la vuelta al deporte como un continuo que acompaña a la recuperación y la rehabilitación, y no como una decisión aislada tomada al final del proceso. Consultar el consenso sobre retorno al deporte en British Journal of Sports Medicine
Estar sin dolor no siempre significa estar preparado para volver
Que el dolor haya desaparecido o haya disminuido es una buena señal, pero no permite saber por sí solo si una persona está preparada para recuperar todas las exigencias de su actividad habitual.
Durante un periodo de inactividad pueden cambiar la fuerza, la resistencia, la coordinación o la tolerancia de determinados tejidos a la carga. Esto puede pasar incluso cuando las actividades sencillas del día a día ya se realizan sin molestias.
Pensemos, por ejemplo, en una persona que quiere volver a correr. Puede caminar perfectamente y subir escaleras sin dolor, pero correr supone impactos repetidos y una demanda física diferente.
Algo parecido ocurre al regresar a deportes como fútbol, baloncesto o pádel. Correr en línea recta no exige lo mismo que acelerar, frenar, saltar o cambiar rápidamente de dirección.
La valoración debe relacionarse, por tanto, con lo que la persona necesita hacer realmente cuando vuelva a su actividad.

Qué se puede valorar antes de aumentar la actividad
No existe una única prueba que determine de forma universal si alguien está preparado para volver al ejercicio.
La decisión se construye con diferentes datos según la lesión y el deporte.
Movilidad y función
Recuperar una movilidad suficiente puede ser necesario para realizar determinados movimientos con normalidad. Lo relevante no es alcanzar una cifra idéntica para todo el mundo, sino comprobar si la movilidad permite responder a las necesidades reales de esa persona.
También hay que observar cómo se utiliza esa movilidad durante tareas funcionales.
Fuerza y control del movimiento
Después de una lesión puede existir una pérdida de fuerza o dificultades para controlar determinados movimientos.
El objetivo tampoco consiste simplemente en «estar fuerte». Hay que relacionar la fuerza con la tarea que se pretende recuperar.
Una persona que quiere volver a caminar largas distancias tiene unas necesidades distintas a otra que practica un deporte con saltos, aceleraciones y frenadas.
Tolerancia a la carga
Durante la recuperación se puede comprobar cómo responde la persona cuando las exigencias aumentan.
El objetivo es avanzar de forma progresiva y observar la respuesta durante y después de la actividad. Una carga que se tolera bien en una fase del proceso puede servir como punto de partida para introducir posteriormente tareas más exigentes.
El ejercicio terapéutico puede formar parte de este proceso cuando es necesario recuperar de manera planificada movilidad, fuerza, control o capacidad funcional antes de volver a actividades más exigentes.
Gestos específicos del deporte
La recuperación debe acercarse poco a poco a las demandas reales de la actividad.
Un corredor necesitará tolerar progresivamente la carrera. Un futbolista tendrá que recuperar capacidades relacionadas con aceleraciones, frenadas, cambios de dirección o golpeo. Una persona que entrena fuerza necesitará volver gradualmente a manejar cargas.
Por eso, superar correctamente una tarea sencilla no significa necesariamente estar preparado para regresar directamente al nivel previo a la lesión.

Volver progresivamente al ejercicio: qué significa realmente
Una vuelta progresiva supone aumentar las exigencias por etapas y comprobar la respuesta antes de seguir avanzando.
Esto no significa que todo el mundo deba seguir los mismos pasos, utilizar idénticas cargas o aumentar la actividad en un porcentaje concreto cada semana.
La progresión puede afectar a distintas variables:
- duración del ejercicio;
- intensidad;
- frecuencia;
- resistencia o peso utilizado;
- velocidad;
- complejidad del movimiento;
- impacto;
- cambios de dirección;
- contacto con otros deportistas.
No todas estas variables tienen que aumentar a la vez.
Por ejemplo, una persona que vuelve a correr puede comenzar realizando tareas menos exigentes antes de aumentar progresivamente duración, ritmo o dificultad. En un deporte colectivo puede ser necesario recuperar primero determinados movimientos antes de participar en un entrenamiento completo.
Lo que interesa es comprobar cómo responde el organismo a cada incremento y decidir el siguiente paso a partir de esa respuesta.

Volver a participar, volver al deporte y recuperar el rendimiento no son lo mismo
Una idea especialmente útil es diferenciar varios momentos dentro de la recuperación.
Una persona puede haber empezado a participar de nuevo en algunas actividades sin estar todavía preparada para realizar su deporte con normalidad.
Posteriormente puede regresar a su disciplina habitual, pero aún lejos del nivel que tenía antes de lesionarse.
Y puede existir una tercera fase en la que el objetivo sea recuperar progresivamente el rendimiento anterior.
Distinguir estas situaciones evita interpretar el primer regreso a la actividad como el final de todo el proceso.
Para un deportista aficionado, recuperar un nivel que le permita practicar su actividad habitual sin buscar marcas concretas puede ser suficiente. Para una persona que compite, las exigencias posteriores pueden ser bastante mayores.
¿Qué ocurre si aparecen molestias al aumentar la actividad?
Durante la recuperación interesa observar cómo responde la persona a los cambios de carga.
La aparición o el aumento de síntomas no debe interpretarse automáticamente de una única manera, porque su significado depende de la lesión, del momento de recuperación y del tipo de actividad realizada.
Conviene revisar la progresión cuando aparecen cambios como un empeoramiento mantenido de los síntomas, pérdida de función, sensación de inestabilidad, dificultad creciente para tolerar tareas que antes se realizaban correctamente o síntomas nuevos.
Ante estas situaciones puede ser necesario reducir temporalmente determinadas exigencias y valorar qué ha cambiado antes de continuar avanzando.
Cuando existen dudas sobre la evolución de una lesión, la valoración de fisioterapia puede ayudar a estudiar la función, el movimiento y la tolerancia a diferentes actividades.
El miedo a volver a lesionarse también cuenta
Recuperarse físicamente y sentirse preparado para volver no siempre ocurren al mismo tiempo.
Después de una lesión algunas personas recuperan fuerza y movilidad, pero continúan realizando determinados movimientos con inseguridad. Pueden evitar apoyos, saltos, giros o esfuerzos que asocian con el momento de la lesión.
Esa sensación no debe ignorarse.
La confianza forma parte del proceso de vuelta al deporte y puede recuperarse gradualmente conforme la persona comprueba que es capaz de realizar tareas cada vez más próximas a su actividad habitual.
El objetivo tampoco consiste en forzarse a realizar de inmediato aquello que genera inseguridad. Una progresión adaptada permite aumentar las exigencias mientras se observa tanto la respuesta física como la confianza durante el movimiento.
No exige lo mismo volver a correr que regresar a un deporte con cambios de dirección
El deporte o ejercicio al que se quiere regresar determina buena parte de las necesidades de recuperación.
Volver a correr
La carrera implica impactos repetidos y una carga acumulada que puede ser muy diferente de caminar.
La progresión deberá relacionarse con la capacidad de tolerar esas demandas, teniendo en cuenta también la superficie, el ritmo, la distancia y el nivel previo de actividad.
Volver al gimnasio
Aquí las exigencias dependen mucho del tipo de entrenamiento.
No es lo mismo regresar a ejercicios sencillos con poca resistencia que recuperar cargas elevadas o movimientos complejos. Puede ser necesario modificar temporalmente ejercicios, recorrido, resistencia o volumen de entrenamiento.
Volver al fútbol, pádel o baloncesto
Los deportes con aceleraciones, frenadas, saltos y cambios de dirección añaden demandas que no aparecen durante actividades lineales.
Antes de recuperar la competición puede ser necesario progresar desde tareas controladas hacia movimientos cada vez más próximos a las situaciones reales del deporte.
No existe, por tanto, una única «vuelta al ejercicio». Cada actividad plantea unas exigencias diferentes.
¿Cuándo interviene la medicina del deporte?
En determinadas situaciones puede ser conveniente realizar una valoración médica antes de recuperar o aumentar actividades exigentes.
Los antecedentes de la persona, el tipo de lesión, el tiempo de inactividad, la presencia de otros problemas de salud, la intensidad prevista o determinados síntomas pueden influir en esta decisión.
La medicina del deporte de Clínica Carmar permite estudiar estas circunstancias y coordinar la vuelta a la actividad con otras áreas cuando sea necesario.
En algunos casos concretos también pueden plantearse otras exploraciones. Las pruebas de esfuerzo deportivas son una herramienta de valoración que puede estar indicada en determinadas personas, pero no son un requisito universal para volver al deporte después de cualquier lesión.
Fisioterapia, ejercicio terapéutico y medicina del deporte: un proceso que puede ser compartido
La recuperación no siempre pertenece a una única disciplina.
La fisioterapia puede centrarse en recuperar función, movimiento y capacidad física. El ejercicio terapéutico permite trabajar de forma planificada determinadas capacidades. La medicina del deporte puede valorar el contexto médico y las exigencias de la actividad física.
Cuando el caso lo requiere, coordinar estos enfoques permite relacionar mejor la recuperación de la lesión con el objetivo final de la persona.
Esto es especialmente útil cuando alguien no quiere limitarse a «dejar de tener molestias», sino volver a correr, entrenar, competir o recuperar una determinada actividad física.
¿Quieres volver al ejercicio después de una lesión?
Si tienes dudas sobre cuándo retomar la actividad o cómo aumentar progresivamente el esfuerzo, en Clínica Carmar podemos valorar tu situación desde fisioterapia, ejercicio terapéutico y medicina del deporte.
Solicitar valoraciónPreguntas frecuentes sobre la vuelta al ejercicio después de una lesión
¿Cuánto tiempo debo esperar para volver a entrenar?
No existe un tiempo universal. Depende de la lesión, su evolución, la actividad que quieras recuperar y tu situación individual.
¿Puedo volver al deporte cuando ya no me duele?
La ausencia de dolor es un dato relevante, pero puede no ser suficiente. También pueden necesitarse movilidad, fuerza, control y tolerancia a las demandas propias del ejercicio.
¿Qué es la readaptación deportiva?
Es el proceso mediante el cual se recuperan progresivamente las capacidades necesarias para afrontar nuevamente las exigencias de una actividad o deporte después de una lesión.
¿Tengo que volver directamente al mismo entrenamiento que hacía antes?
No necesariamente. En muchos casos resulta más adecuado recuperar progresivamente las demandas del ejercicio y comprobar la respuesta antes de aumentar la carga.
¿Es normal tener miedo a lesionarme otra vez?
Puede ocurrir. La confianza también forma parte de la vuelta al deporte y puede trabajarse progresivamente junto con las capacidades físicas.
¿Necesito una prueba de esfuerzo para volver a entrenar?
No todas las personas la necesitan. Su indicación depende del contexto clínico, los antecedentes y el tipo e intensidad de ejercicio previstos.
¿Cuándo debería pedir una valoración profesional?
Cuando existen dudas sobre la recuperación, aparecen nuevos síntomas, cuesta progresar o se quiere retomar una actividad exigente después de una lesión, una valoración individual permite decidir mejor los siguientes pasos.
Volver al ejercicio con un objetivo claro
Después de una lesión, el objetivo no debería ser simplemente volver cuanto antes, sino recuperar las capacidades necesarias para la actividad que realmente queremos realizar.
El proceso puede empezar con tareas sencillas y avanzar hacia esfuerzos cada vez más parecidos al ejercicio habitual. La velocidad de esa progresión dependerá de la lesión, la evolución y las características de cada persona.
En Clínica Carmar, en Puertollano, la recuperación puede abordarse de forma coordinada desde fisioterapia, ejercicio terapéutico y medicina del deporte. Si estás pensando en volver a entrenar después de una lesión y tienes dudas sobre cómo hacerlo, una valoración individual puede ayudar a establecer desde qué punto partir y qué aspectos conviene trabajar antes de aumentar la actividad.
M.ª Carmen Martín Fernández
Médica especialista en Medicina del Deporte
Profesional de Clínica Carmar especializada en valoración médica del deportista, prevención, ejercicio seguro y seguimiento de la vuelta a la actividad física. Conoce al equipo clínico de Clínica Carmar .


