Los pies soportan nuestro peso, participan en cada paso y se adaptan continuamente al calzado, al terreno y a la actividad que realizamos. Aun así, es bastante habitual aguantar una molestia durante semanas pensando que desaparecerá por sí sola.
Conviene valorar una consulta con el podólogo cuando aparece dolor persistente o recurrente, molestias al caminar, cambios en las uñas o la piel, callosidades dolorosas o alteraciones en la forma de apoyar el pie. También puede ser recomendable ante problemas repetidos durante el deporte o en personas que necesitan un seguimiento especial de sus pies.
El podólogo es el profesional sanitario especializado en la prevención, diagnóstico y tratamiento de los problemas del pie. La Clínica Podológica de la Universitat de València incluye entre los motivos habituales de consulta el dolor persistente, los problemas ungueales, las callosidades que causan molestias y las alteraciones relacionadas con el pie y su biomecánica.
¿Cuándo conviene acudir al podólogo?
No existe una única señal que indique que todo el mundo necesita una consulta podológica. La decisión depende del tipo de problema, cuánto tiempo lleva presente, si se repite y hasta qué punto afecta a actividades cotidianas como caminar, trabajar o hacer deporte.
Hay situaciones en las que merece la pena solicitar una valoración profesional:
- Dolor que persiste o aparece de forma recurrente, especialmente si modifica la forma de caminar o limita la actividad.
- Cambios en las uñas, como engrosamiento, deformación, alteraciones de color, dolor en los bordes o crecimiento hacia la piel.
- Callos o durezas dolorosas que vuelven a aparecer con frecuencia.
- Cambios en la piel del pie, lesiones, grietas o zonas irritadas que no evolucionan como esperabas.
- Molestias relacionadas con la pisada o la marcha, sobre todo cuando se repiten al caminar, trabajar o practicar deporte.
- Problemas frecuentes durante la actividad física, como dolor, sobrecargas o lesiones en uñas y piel.
- Situaciones que requieren mayor vigilancia, como la diabetes o determinados problemas circulatorios o neurológicos.
Estas señales orientan sobre cuándo pedir una valoración, pero no permiten saber por sí mismas cuál es la causa. Dos personas con una molestia parecida pueden necesitar actuaciones distintas.
Si el dolor aparece de forma súbita e intensa, existe una herida abierta, no puedes apoyar el pie después de una lesión o aparecen inflamación importante, enrojecimiento acompañado de fiebre u otros síntomas generales, debe valorarse la necesidad de atención sanitaria sin esperar a una consulta podológica ordinaria. MedlinePlus recoge estas situaciones entre los motivos para solicitar atención profesional.

Dolor en los pies: cuándo deja de ser una molestia pasajera
Un día de mucho ejercicio, un cambio de calzado o una actividad poco habitual pueden producir molestias transitorias. El problema cambia cuando el dolor persiste, vuelve con frecuencia o empieza a condicionar nuestra forma de caminar.
También conviene prestar atención cuando comenzamos a modificar inconscientemente el apoyo para evitar una zona dolorosa. Caminar de otra manera puede ser una respuesta al dolor, pero no explica cuál es su origen.
El pie contiene numerosas articulaciones, músculos, tendones y otras estructuras. Por eso, localizar el dolor es solo una parte de la valoración. Su aparición durante el reposo, al levantarse, después de caminar o durante una actividad deportiva aporta información que el profesional deberá interpretar junto con la exploración.
No es recomendable atribuir automáticamente un dolor de pie a una fascitis plantar, un espolón, una «mala pisada» o cualquier otro problema basándose únicamente en los síntomas encontrados en Internet. Una valoración profesional permite estudiar el caso concreto y decidir si es necesario realizar alguna exploración adicional.

Cambios en las uñas: no todo es un problema estético
Las uñas de los pies pueden cambiar por traumatismos, presión repetida del calzado, infecciones u otras causas. El aspecto de la uña por sí solo no permite establecer un diagnóstico.
Una uña que empieza a clavarse en la piel, produce dolor, se inflama repetidamente o cambia progresivamente de grosor o aspecto merece una valoración. También ocurre cuando las molestias reaparecen después de haber intentado solucionar el problema en casa.
En Clínica Carmar, el área de podología trabaja, entre otros problemas, con uña encarnada, uña engrosada y alteraciones ungueales. Puedes ampliar información sobre uno de los procedimientos específicos en la página dedicada a la reconstrucción ungueal en Clínica Carmar.
La reconstrucción no es la respuesta para cualquier alteración de la uña. Primero debe valorarse qué está ocurriendo y si esa técnica tiene sentido en el caso concreto.
Callos, durezas y problemas de la piel
Una dureza puede parecer un problema menor hasta que empieza a doler al caminar o vuelve continuamente después de eliminarla. En estos casos interesa valorar algo más que la propia callosidad.
El podólogo puede estudiar su localización y comprobar si existen factores relacionados con la presión, el calzado o la mecánica del pie que deban tenerse en cuenta.
Algo parecido ocurre con determinados cambios en la piel. Rozaduras repetidas, lesiones, grietas o zonas que cambian de aspecto pueden necesitar una valoración profesional, especialmente cuando persisten o empeoran.
Algunos problemas aumentan en determinadas épocas del año debido a cambios de calzado y hábitos. En el blog de Carmar puedes consultar también las recomendaciones sobre prevención de infecciones y problemas en los pies durante el verano.
¿Cuándo puede ser útil estudiar la pisada?
Un estudio de la pisada no consiste simplemente en decidir si alguien «pisa bien» o «pisa mal». La exploración biomecánica estudia cómo se comporta el pie y cómo interactúa con otras estructuras durante la postura y el movimiento.
Puede plantearse cuando existen molestias relacionadas con caminar o correr, determinadas alteraciones de la marcha o cuando el profesional considera necesario analizar el comportamiento biomecánico del miembro inferior.
Esto tiene especial interés en algunas personas físicamente activas y en determinadas situaciones infantiles, pero tener dolor no significa automáticamente necesitar plantillas. La indicación debe partir de una valoración individual.
La podóloga de Clínica Carmar, Andrea Fernandez Núñez, cuenta entre sus áreas de trabajo con exploración biomecánica, podología deportiva y estudio de la pisada. Su perfil profesional puede consultarse en el equipo clínico de Clínica Carmar.
Podología y deporte: cuando una molestia empieza a repetirse
Correr, caminar largas distancias o practicar deportes que implican saltos, cambios de dirección o calzado específico aumenta las exigencias sobre los pies.
Una molestia aislada después de una actividad excepcional no tiene el mismo significado que un dolor que aparece cada vez que entrenamos, una uña que se lesiona repetidamente o una zona del pie que obliga a modificar la técnica o reducir el ejercicio.
En estos casos, la valoración podológica puede incluir la exploración del pie, la marcha o la pisada y el análisis de factores relacionados con la actividad y el calzado. Dependiendo del problema, puede ser necesaria la coordinación con fisioterapia, medicina del deporte u otros profesionales.
Esta coordinación encaja con el carácter multidisciplinar de Carmar, pero no significa que toda persona que practique deporte necesite un estudio biomecánico ni una intervención podológica preventiva.
¿Cuándo llevar a un niño al podólogo?
Durante el crecimiento se producen cambios normales en los pies y en la forma de caminar. Por esa razón, observar algo diferente no significa necesariamente que exista un problema que haya que tratar.
Sí merece valoración cuando el niño presenta dolor en pies o tobillos, caídas frecuentes o alteraciones de la marcha que resultan llamativas o persisten, como caminar habitualmente de puntillas o introducir mucho los pies hacia dentro.
El Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos incluye estas situaciones entre las señales que justifican una consulta podológica en la infancia. Consulta las recomendaciones del Consejo General de Podología sobre salud del pie infantil.
La exploración debe individualizarse. El objetivo no es poner tratamiento a cualquier variación del desarrollo, sino determinar si lo observado corresponde a una evolución esperable o necesita seguimiento.
Diabetes: los problemas en los pies necesitan más atención
Las personas con diabetes requieren una vigilancia especial porque determinadas complicaciones de la enfermedad pueden afectar a la sensibilidad y a la circulación de los pies.
En este contexto, una pequeña herida no debe valorarse de la misma forma que en una persona sin factores de riesgo. MedlinePlus recomienda consultar ante cambios como enrojecimiento, aumento de temperatura, hinchazón, llagas, grietas, hormigueo, sensación de ardor o dolor. Información de MedlinePlus sobre cuidado de los pies en personas con diabetes.
Las recomendaciones de NICE distinguen además distintos niveles de riesgo y establecen una atención específica para los problemas activos del pie diabético. Ante ulceración con signos de infección grave, isquemia, gangrena u otras situaciones potencialmente graves, la derivación debe ser urgente. Guía NICE sobre problemas del pie diabético.
Este artículo no pretende desarrollar el pie diabético en profundidad. Su prevención, seguimiento y signos de alarma requieren un contenido específico y una coordinación adecuada con el seguimiento médico de la diabetes.
¿Qué ocurre en una consulta de podología?
La consulta comienza por conocer qué problema ha llevado al paciente a pedir valoración, cuándo apareció y cómo afecta a su vida diaria. El profesional puede preguntar por antecedentes, actividad física, calzado o problemas previos que resulten relevantes para el caso.
Después se realiza la exploración que corresponda. Dependiendo del motivo de consulta, puede centrarse en la piel y las uñas, en la estructura del pie, en la movilidad o en la biomecánica y la marcha.
A partir de esa información, el podólogo puede explicar qué ha observado y plantear las opciones adecuadas, solicitar otras valoraciones cuando sean necesarias o derivar a otro profesional si el problema excede el ámbito podológico.
Por eso una consulta podológica no debería entenderse únicamente como «quitar una dureza» o tratar una uña. La podología aborda diferentes alteraciones del pie y puede trabajar conjuntamente con otras disciplinas sanitarias. El Consejo General de Podología recoge entre sus áreas de actuación la atención de problemas dermatológicos y ungueales, la exploración biomecánica y el cuidado de pies de riesgo.
¿Tus pies te están dando señales?
Valóralas a tiempo.
Dolor persistente, molestias al caminar, cambios en las uñas, callosidades que reaparecen o problemas en la pisada pueden ser motivos para consultar con un profesional.
En Clínica Carmar, una valoración podológica permite estudiar tu caso de forma individual y orientarte sobre los siguientes pasos.
PEDIR CITA DE PODOLOGÍAPodología en Clínica Carmar, en Puertollano
Clínica Carmar dispone de un servicio de podología en Puertollano que incluye podología general, estudio de la pisada y atención de diferentes problemas de uñas y pies.
La profesional del área es Andrea Fernandez Núñez, graduada en Podología, con formación y actividad en exploración biomecánica, pie diabético, podología deportiva, quiropodia, papiloma, uña encarnada y estudio de la pisada.
Si tienes una molestia que persiste, observas cambios en tus pies o no sabes si el problema necesita una valoración profesional, puedes contactar con Clínica Carmar para solicitar una cita.
La consulta permitirá valorar tu situación concreta. Un artículo puede ayudarte a reconocer cuándo conviene pedir ayuda, pero no sustituye la exploración necesaria para determinar qué está ocurriendo.
Preguntas frecuentes sobre cuándo acudir al podólogo
¿Tengo que esperar a que me duela el pie para ir al podólogo?
No. Algunos problemas pueden manifestarse mediante cambios en uñas, piel, marcha o apoyo antes de provocar un dolor importante. La necesidad de valoración depende de cada situación.
¿Una dureza es motivo suficiente para acudir al podólogo?
Puede serlo si causa molestias, reaparece con frecuencia o dificulta caminar. La valoración permite estudiar tanto la lesión como los factores que puedan estar relacionados con su aparición.
¿Debo ir al podólogo si una uña cambia de color?
Un cambio de color puede tener diferentes causas y no permite diagnosticar un hongo únicamente por su aspecto. Si persiste, progresa o se acompaña de otros síntomas, conviene valorarlo.
¿Necesito un estudio de la pisada si hago deporte?
No necesariamente. Puede resultar útil en determinados casos, especialmente cuando existen molestias o cuando el profesional necesita estudiar la biomecánica, pero no es una prueba que necesite todo deportista.
¿Puede un podólogo valorar a los niños?
Sí. El podólogo puede valorar el desarrollo y la marcha infantil. El dolor, las caídas frecuentes o determinadas alteraciones persistentes al caminar son motivos para consultar.
¿Qué debo hacer si tengo diabetes y aparece una herida en el pie?
No conviene esperar a ver si desaparece ni tratarla por cuenta propia. Las personas con diabetes necesitan una valoración sanitaria temprana ante heridas o cambios relevantes en el pie.
Andrea Fernandez Núñez · Graduada en Podología
Especialista en exploración biomecánica, podología deportiva, pie diabético, quiropodia, uña encarnada y estudio de la pisada.
Profesional de Clínica Carmar. Conoce su perfil y al equipo clínico


